Dentofobia – Miedo a los dentistas: Causas, síntomas y tratamiento

La fobia dental es esencialmente un miedo a ir al dentista. Muchos pacientes están un poco nerviosos por ir, pero esta es una situación diferente. Si hay mucha ansiedad y mucha angustia antes de cada visita, podría tratarse de una fobia dental.

Dentofobia

Si la caries o la enfermedad de las encías se han manifestado y el paciente rechaza el tratamiento, la situación puede empeorar.

El miedo, también conocido como odontofobia, es aún más variado y puede estar relacionado con un procedimiento específico, como el tratamiento de conductos. Puede ser una sensación al ir al dentista, al sentarse en la sala de espera, al sentarse en el sillón del dentista o en todo el proceso.

En odontología, algunos aspectos de la ansiedad dental son difíciles de precisar. La visión de los instrumentos dentales (escaladores, taladros, alicates) puede desencadenar la fobia dental.

A continuación se exponen algunas posibles causas y tratamientos para ayudar a superar el miedo al dentista.

¿Cuáles son los diferentes tipos de dentofobia?

La dentofobia puede manifestarse de diferentes maneras. Puedes tener miedo de:

  • Agujas: Los pacientes que tienen miedo a las agujas en otras situaciones, como en la consulta del médico, también pueden tener miedo a las agujas en la consulta del dentista.
  • Dolor: muchos pacientes tienen miedo del dolor que creen que puede causar una visita al dentista.
  • El propio dentista: en otras palabras, el paciente tiene miedo de la persona que le trata.
  • La práctica dental: algunos pacientes tienen miedo de los sonidos, los olores y las imágenes de la consulta dental. En muchos casos, ni siquiera pudieron entrar en la consulta.
  • Náuseas: Los pacientes que tienen miedo a atratangarse suelen verse obligados a mantener la boca abierta durante largos periodos de tiempo. Pueden pensar que si se meten algo en la boca van a vomitar o ahogarse.

Causas de la dentofobia

Hay muchas razones por las que la gente se siente incómoda cuando visita al dentista. Aquí están algunos de ellos:

Relación con fobias específicas

Como se ha mencionado anteriormente, la fobia dental está relacionada con varias fobias, como la fobia al médico y la fobia a las agujas. Estas son algunas de las fobias asociadas a la fobia dental:

  • Alogofobia: miedo al daño constante. A menudo se le llama «miedo al dolor». La alogofobia es más común en personas mayores de 65 años, pero también está relacionada con la fobia dental, ya que muchas personas son reacias a ir al dentista por miedo a hacerse daño.
  • Tripanofobia: un miedo absurdo a las agujas. Esta fobia es más común en los niños, pero los adultos la superan aumentando su umbral de dolor. Sin embargo, muchas personas también sufren de tripanofobia a medida que envejecen, lo que puede ser perjudicial para su salud.

Pierden el acceso al tratamiento y a la atención médica básica, lo que aumenta el riesgo de deterioro.

  • Iatropofia: miedo a los medicos. En el caso de los médicos (incluidos los dentistas), que son todos profesionales, esto se hace aún más evidente cuando se ponen histéricos. Esta es otra fobia que puede ser muy perjudicial para la psique de una persona y puede hacer que descuide o retrase procedimientos importantes.
  • Emetofobia: miedo a vomitar. Esta fobia es común entre los dentistas y puede estar relacionada con el miedo a vomitar. Normalmente el paciente tiene que mantener la boca abierta durante mucho tiempo mientras el dentista trabaja en su interior.

Las personas con un reflejo de garganta profundo (reflejo faríngeo) también pueden estar muy ansiosas, ya que los músculos de la garganta suelen contraerse.

  • Afenofobia: miedo a ser tocado. Este fenómeno puede agravarse si el paciente es tocado por otra persona con la que no se siente familiarizado o incómodo. Esto no sólo tiene un impacto negativo en las relaciones íntimas, sino que también traumatiza al sexo opuesto.

La herencia

A primera vista, parece poco probable que el miedo a las revisiones dentales sea hereditario. Sin embargo, las sociedades médicas reconocen que la tendencia a padecer esta enfermedad suele ser heredada genéticamente por ambos progenitores.

Los miembros de la familia u otros parientes que se sabe que sufren otras fobias, o cuya personalidad es predominantemente ansiosa, pueden afectar al equilibrio mental de una persona.

Es importante saber que las fobias pueden ser desencadenadas por diversos factores. Entre ellos se encuentran el entorno, los traumas del pasado y la genética.

Experiencias pasadas

La mayoría de los psicólogos conductuales coinciden en que la mayoría de las fobias, incluida la dentofobia, están causadas por experiencias traumáticas pasadas. 

Si la víctima ha tenido experiencias especialmente dolorosas en el pasado, aumenta el nerviosismo, la ansiedad y los pensamientos inadecuados.

Síntomas de la dentofobia

Una fobia es un miedo fuerte acompañado de ansiedad y, por lo tanto, es muy individual para cada paciente. Los síntomas más comunes de la dentofobia son:

  • Llorar en el dentista
  • Pánico a ir al dentista
  • Rechazo a ir al dentista por miedo.
  • Rechazo de ciertos procedimientos por miedo al dolor o a las agujas.
  • Síntomas más graves como temblores o vómitos al pensar en ir al dentista.

Esta lista no es exhaustiva, pero te ayudará a entender a qué debes prestar atención si sospechas que tú o alguien que conoces o quieres tiene fobia al dentista.

¿Cómo tratar la dentofobia?

Hay muchas formas de superar la fobia al dentista, pero la mejor es la comunicación. Muchas clínicas dentales cuentan con dentistas formados en psicología que pueden tratar y atender mejor a los pacientes con odontofobia.

En el momento del diagnóstico, el dentista debe explicar con calma el procedimiento dental para reducir el miedo del paciente a lo desconocido. El refuerzo positivo también da confianza al paciente, y esta confianza puede ayudar a superar el miedo al dentista.

Las personas que sufren de fobia dental también pueden utilizar otros métodos.

  • Relajación muscular
  • Imágenes guiadas («lenguaje amable» para reforzar el método)
  • Ejercicios intensivos de respiración

En algunas consultas dentales, la anestesia general puede implicar el uso de sedantes suaves para relajar al paciente, o de óxido nitroso o gas hilarante para calmar a los pacientes nerviosos.

Los dentistas ponen música relajante en la sala de espera y hay auriculares disponibles para algunos procedimientos dentales.

Mediante estos procedimientos, el paciente desarrolla una sensación de confianza en el dentista que ha elegido, y los métodos del dentista se vuelven gradualmente más fáciles.

Preguntas frecuentes

La diferencia entre miedo y fobia

Aunque nos tomamos muy en serio la ansiedad y la fobia dental, nos gustaría destacar que son diferentes y requieren enfoques distintos.

Si tienes miedo de ir al dentista, experimentarás «estrés«. Es posible que tengas ansiedad y quieras evitar ir al dentista. A muchas personas, la ansiedad les provoca síntomas físicos, como humedad en las manos o malestar estomacal.

Cuando te sientes ansioso, puedes preocuparte por cosas que pueden o no suceder y puedes descubrir que tu ansiedad es infundada. La ansiedad puede hacer que pospongas la visita al dentista o que la evites por completo.

Muchas personas utilizan los términos «miedo» y «fobia» indistintamente, pero no hay duda de que la fobia es una situación mucho más grave. Si padeces una fobia, no te sientes ansioso o estresado, sino que sientes un miedo irracional.

Las personas con fobias pueden tener miedo a tener un ataque de pánico o a experimentar uno. Las personas con fobia a los dentistas suelen ser incapaces de recibir tratamiento dental, incluso si tienen úlceras bucales muy grandes.

¿Con qué frecuencia se produce la fobia dental?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la dentofobia, por pequeña que sea, está muy extendida: según la Asociación Dental Británica (BDA), el 25% de las personas en el Reino Unido la padecen. Menos de la mitad de ellos padecen «fobia dental».

Esto se conoce como un miedo severo a ir al dentista y hace casi imposible conseguir una cita. Las estadísticas muestran que las mujeres son más propensas a sufrir fobia dental, pero se desconoce la causa de esta afección.

Es una afección común, así que no te asustes si te la diagnostican o crees que la tienes. Aunque no te des cuenta, puedes superar tu miedo al dentista.

¿Por qué tengo que superar la fobia al dentista?

Puedes pensar que la fobia dental no es tan importante. Así que si no vas al dentista durante un año, ¿qué son unos años?

Evitar ir al dentista puede tener graves consecuencias para tu bienestar físico y mental. Los dientes pueden ser más sanos y hermosos cuando eres joven, pero también pueden volverse incómodos, dolorosos y molestos con la edad.

Los dentistas pueden detectar problemas como las caries antes de que se agraven y utilizar el láser para detectar las caries en una fase temprana y tomar medidas para prevenirlas. 

Esto significa que los pequeños problemas no se convierten en grandes, como el dolor, la dificultad para tragar o incluso la pérdida de dientes.

Consejos para estar tranquilo

Tanto si estás preparado para afrontar tu miedo por completo como si se está preparando gradualmente para la terapia de exposición al dentista, los siguientes consejos pueden ayudarle a mantener la calma hasta su visita al dentista.

  • Acude al dentista en un momento del día en el que haya menos gente, por ejemplo, por la mañana. No sólo habrá menos gente, sino también menos instrumentos que hagan ruidos espantosos. Cuanto más tarde vayas al dentista, más larga será la ansiedad.
  • Unos auriculares silenciosos o con una melodía pueden ayudarte a relajarte.
  • Pide a un amigo o a un ser querido que te acompañe.
  • Utiliza técnicas de atención plena, como ejercicios de respiración profunda, para calmar los nervios.

Lo más importante es que sepas que puede descansar en cualquier momento de su estancia. Puede ser útil concertar una «señal» con su dentista de antemano para saber cuándo debe parar.

Luego puedes continuar tu visita cuando estés preparado, o volver al día siguiente cuando te sientas mejor.

Fuentes

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