Trastorno ansioso depresivo

El trastorno ansioso depresivo es una enfermedad mental. Se caracteriza porque posee una serie de síntomas que encajan en un cuadro depresivo. Además de ansiedad y depresión de manera independiente.

depresivo

La CIE-10 (clasificación internacional de enfermedades). Publicada por la Organización mundial de la salud. La define como una Ansiedad grave acompañada de depresión de intensidad más leve.

Así el trastorno principal es el ansioso, cuando la depresión pasa a ser grave la enfermedad cambia de clasificación. Sin embargo, no predomina ninguno, por lo que se diagnostican como un solo trastorno.

Los trastornos de ansiedad son los más comunes en el mundo de la psicología. Cuando se vuelven crónicos, es decir, cuando no se les busca tratamiento. Terminan por provocar un trastorno accesorio como la depresión.

No quiere decir que no puedan aparecer simultáneamente. Pero en definitiva, si se sufre un padecimiento relacionado con ansiedad es más posible que el paciente termine teniendo depresión.

Diferencias y similitudes entre la ansiedad y la depresión

Las convalecencias conectadas a la ansiedad comparten puntos en común. Por ello, es difícil diferenciar cuál de los dos trastornos se sufren sin un psicoanálisis profundo. 

Los dos puntos convergentes son la baja autoestima y el dolor emocional. El dolor emocional es un conjunto de sensaciones, irritabilidad, sensación de culpa y un estado de ánimo decaído y fluctuante.

La baja autoestima en la ansiedad y la depresión tiene que ver con una perspectiva poco agraciada de sí mismo. La persona con baja autoestima siente incapacidad para enfrentarse a situaciones de la vida cotidiana y de lidiar consigo mismo.

La diferencia fundamental entre ambas es el estado de energía del individuo. La falta de energía es una característica de la depresión. La ansiedad en cambio causa estados de euforia que son controlados por el propio animo bajo.

Síntomas del trastorno ansioso depresivo

Los síntomas de la ansiedad y la depresión mezclados son una lista bastante larga. Los primeros síntomas son tristeza y ansiedad que se sostienen los primeros días del trastorno.

A partir de la ansiedad y la tristeza se desarrollan problemas en la memoria y con la concentración. Prosigue insomnio, fatiga, irritabilidad. Las personas también sufren de hipersensibilidad.

Cualquier interacción que los saque de su zona de confort provocará llanto o ataques de ansiedad. La paranoia también es un síntoma que se presenta. Considerar a extraños y allegados un peligro para su integridad.

Otro de los síntomas es el pesimismo y la baja autoestima. La imposibilidad de realizar cualquier actividad sin pensar más que en el fracaso.

Ahora bien ¿Cómo actúan estos síntomas en conjunto ante la presencia de este trastorno mixto? 

Una de las cosas destacables es que la cantidad de síntomas que se presentan sirven para aligerar la carga de los otros ¿Qué quiere decir esto? 

Según la guía de buena práctica clínica en depresión y ansiedad del ministerio de salud español. Señala varios puntos a tomar en cuenta en cuanto a los síntomas:

  1. Menos ansiedad y depresión. La manifestación de la ansiedad y depresión como síntomas. No están tan marcados como si sufriera un trastorno específico.
  2. Existe menos activación en los síntomas fisiológicos ya listado como la fatiga. Es más probable que manifestaciones como urticaria que suelen ocurrir, sucedan en trastornos concentrados y no es el ansioso depresivo.
  3. Los síntomas leves como la falta de concentración y problemas de la memoria  se acrecentan. Básicamente son más comunes los síntomas que no son tan graves.

Causas del trastorno ansioso depresivo

Las razones desde las que se pueden originar trastornos de este tipo van desde la predisposición genética hasta el entorno. Ciertas situaciones también pueden producir un trastorno.

Se prosigue con las causas específicas de los trastornos. También el nivel que puede adquirir un trastorno desde sus fuentes:

Predisposición genética y estructura cerebral

Se sabe que la predisposición a sufrir ciertas enfermedades mentales se hereda. Si alguno de tus progenitores o ascendientes sufrió de algún trastorno es más posibles que sufras uno. Más que una persona sin antecedentes familiares.

Por supuesto, la predisposición genética no implica que se tenga que sufrir una enfermedad mental. Después de todo 70% de la conducta del individuo las define el entorno y solo 30% la genética. 

Ahora si se habla de estructura cerebral el caso es distinto. Si bien es posible que alguien busca alternativas de producir neuroreceptores. Si el cerebro por genética o por una mutación es incapaz de producirlos por sí mismo el trastorno es inevitable.

Si se habla de un problema en la estructura o funciones del cerebro puede que haya un origen de este. Y que el trastorno ansioso depresivo sea un efecto posterior. Que alguien pierda la capacidad o vea suprimida su producción endocrina.

Una de las recientes causas de supresión del sistema endocrino es el haber padecido covid-19. De hecho hay otras patologías comunes que tienen esta supresión como efecto secundario como la epilepsia y la diabetes.

Entorno y los traumas

Los cuatro entornos con los que un ser humano interactúa. O en los que hace vida tienden a definir sus problemas personales. Y en ciertas situaciones ocasionan que un individuo sufra de una patología como el trastorno ansioso depresivo.

Los cuatro entornos en los que un humano se desarrolla son:

  1. El entorno familiar: La fuente de todo bien y todo mal es la familia. Si un individuo reconoce el trastorno como una conducta aprendida o si la familia tiene actitudes tóxicas que arrastra al individuo al trastorno.
  2. El entorno escolar: Fenómenos como el bullying y el rechazo durante la edad escolar y en algunos casos la universitaria, pueden causar un trastorno. Al verse el individuo reducido por quienes intuitivamente considera iguales.
  3. El entorno laboral: El fenómeno de los iguales puede repetirse en el área laboral. También es destacable que un entorno laboral implica situaciones de estrés y presión, incomodidades e incluso actos no deseados.
  4. El entorno social: Los amigos y parejas poseen un mérito social que concede el individuo. Ante los prejuicios y las separaciones. El individuo puede desarrollar como respuesta un trastorno ansioso depresivo.

Las situaciones traumáticas son otro asunto. Están relacionadas con el entorno claro está. Porque se dan en el desarrollo de estos. Por ello, van de la mano. Es decir, un trastorno puede venir de ambas fuentes.

Así el trauma sirve como detonante instantáneo. Que arrastra de manera subversiva  a la persona hacia un trastorno. 

Tratamientos para el trastorno ansioso depresivo

Los tratamientos, dependiendo de lo grave del asunto. Y de las consideraciones paciente-tratante se fijan desde la óptica psicológica y psiquiátrica. No existen estudios comparativos entre los tratamientos.

Por lo mencionado antes, es que el profesional de la salud mental. Basado en su experiencia seleccionará el tratamiento que le parezca adecuado. Que más haya tenido éxito entre sus tratados anteriores.

Entonces se puede tratar desde dos ángulos. El psiquiátrico, Apelando a los fármacos y el psicológico aplicando terapia. No se debe olvidar que estos trastornos suelen ser severos por lo que de hecho, se usan ambas estrategias.

Tratamiento farmacológico

Como ya se ha dicho. Algunas personas se ven por cualquiera de las razones enunciadas incapacitadas para que su cerebro produzca las sustancias necesarias para que tengan una vida funcional.

Para ello, la psiquiatría ha formulado varios tratamientos. Este trastorno se trata con una mezcla de ansiolíticos y antidepresivos. Que ayudan al sistema endocrino a segregar serotonina, mejorando en gran medida las capacidades del paciente.

Entre los fármacos usados están las triazolobenzodiacepinas, eficaces tanto para la depresión como para la ansiedad y las sustancias que afectan el receptor H-T 5. Responsables de sintetizar la serotonina.

Tratamiento psicológico

Se recomienda el uso conjunto de la terapia psicológica y los psicofármacos. Los psicofármacos para atacar la supresión endocrina y la terapia para resolver las causas de los trastornos.

La terapia cognitivo-conductual es de las más asertivas para este tipo de problema. La idea es ayudar al paciente a modelar conductas que le permitan reemplazar las dañinas ya evocadas.

Se le ofrecen técnicas para lidiar con su entorno. Para activar las respuestas fisiológicas adecuadas a los estímulos del día a día. Ha demostrado ser de las terapias más efectivas para el tratamiento de trastornos de ansiedad.

Utiliza técnicas como la exposición y el modelado. Que ayudan al paciente a enfrentar sus temores y a crear sus propias técnicas para enfrentarse al mundo sin sufrir un ataque de pánico.

Prevención del trastorno ansioso depresivo

Se recomienda cada vez más, sobre todo en los planteles escolares. Informar a los alumnos acerca de este y otros trastornos parecidos que pueden ser padecidos por cualquiera. El conocimiento es el primer medio de prevención.

Una vida saludable, entornos cada vez más sensibles y visitas programadas al psicólogo es parte de lo que puede evitar sufrir a un individuo de ansiedad y depresión.

Ahora en más es una responsabilidad de todos los ciudadanos evitar las consecuencias más terribles de los problemas psicológicos. Cuestiones como el suicidio y el abuso de sustancias.

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